ASSAM.- Una mañana de noviembre de 2016 la policía del estado de Assam, en el noreste de la India, sorprendió a Madhubala Mandal cuando encendía una fogata fuera de su cabaña de bambú en el pueblo de Bishnupur. Los agentes buscaban a Madhumala Das, declarada inmigrante ilegal por un tribunal local, pero apresaron a Mandal. Durante la detención, ella intentó decirles que no era la persona que buscaban, que era india y que tenía documentos para probarlo. Pero no la escucharon.

Mandal, de 59 años, es una frágil mujer de habla bengalí y poco más de 1,20 metro de altura. Pasó más de dos años y medio en un centro de detención. La liberaron en junio, después de que el nuevo jefe de Policía de Assam encargara una investigación.

Activistas locales y abogados atestiguan que casos como el de Mandal se han vuelto frecuentes en Assam, donde gobierna el Partido Bharatiua Janata (BJP), movimiento nacionalista que conduce el primer ministro Narendra Modi y ha impulsado un ataque a fuego lento contra los inmigrantes ilegales. Los más perseguidos son los musulmanes de habla bengalí.

Punto de ebullición

La campaña del BJP considera extranjeras a todas las personas provenientes de la comunidad musulmana y bengalí de Bangladesh, incluso a las que viven desde hace décadas en la India y a las que nacieron ahí pero no pueden probarlo. El Gobierno de Assam planea publicar en los últimos días de este mes la versión final del registro de ciudadanos que prepara desde 2015. Cientos de miles, quizá millones, quedarán fuera de la lista y deberán demostrar su ciudadanía, emigrar o convivir con la posibilidad de ir a la cárcel.

En cualquier caso, es improbable que esto conduzca inmediatamente a arrestos masivos. Los centros de detención están repletos y Bangladesh todavía no ha aceptado recibir a las personas identificadas por las autoridades de Assam como extranjeras. Sin embargo, no figurar en el registro de ciudadanos implicará las pérdidas de la ayuda del Gobierno, el derecho a votar y el acceso a la salud y la educación públicas. Los supuestos extranjeros podrían ser rápidamente marginados. Y este no es sólo un problema de Assam.

La semana pasada el ministro del Interior y lugarteniente de Modi, Amit Shah, comunicó que el Gobierno nacional pretende recorrer el país para identificar y deportar a quienes “no tienen derecho a quedarse”. Shah describió a los inmigrantes ilegales musulmanes de Assam como “termitas”. Sin embargo, después de advertir de que el primer ministro “detendrá la infiltración y expulsará a todos los infiltrados del país”, Shah les dio la bienvenida a los inmigrantes hindúes, sijs y budistas.

Después de que la arrestaron, Mandal arribó a un centro de detención en la ciudad de Kokrajhar, al oeste de Assam. Un grupo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la India que visitó ese centro el año pasado denunció que los inmigrantes ilegales detenidos están “privados incluso de los derechos de los presos condenados”. Por su parte, expertos de Naciones Unidas alertaron de que la campaña de ciudadanía en Assam puede dejar a millones apátridas o en detención prolongada. “El proceso podría alimentar la discriminación religiosa”, agregaron.

Ajoy Rai, un activista local que trabajó con la policía para asegurar la liberación de Mandal, anticipó que muchas más personas podrían ser detenidas injustamente en Assam. “La mayoría de las personas no sabe leer ni escribir y ni siquiera entiende qué significan los documentos”, describió. “Además, cuando hay inundaciones o incendios, las personas suelen perder sus documentos”, protestó. Las precipitaciones devastan con regularidad algunas regiones de Assam, uno de los Estados más pobres de la India. Este año no ha sido la excepción.

Cuota de inmigrantes ilegales

Activistas de derechos humanos y abogados denuncian que el sistema de tribunales de extranjeros, centros de detención y policías fronterizos de Assam está sesgado contra los pobres y los hablantes de bengalí, que se consideran originarios de Bangladesh. El bengalí es el segundo idioma más hablado en la India, después del hindi, pero el idioma oficial en Assam es el asamés.

Una revisión de las órdenes emitidas en los últimos años por los tribunales de extranjeros, organismos cuasijudiciales establecidos para casos de inmigración ilegal, muestra que muchas personas de ascendencia bengalí han sido declaradas extranjeras debido sólo a sus nombres. Sanjay Hegde, un abogado de la Corte Suprema en Nueva Delhi, denunció que los jueces deben cumplir con una cuota y declarar extranjera a la décima parte de todas las personas que examinan. Alrededor de 245.000 los casos están pendientes en los tribunales.

Santanu Bharali, asesor legal del primer ministro de Assam, negó que los tribunales sean parciales, argumentó que los jueces se basaron en los documentos presentados como prueba de ciudadanía y aseguró que las personas pueden recurrir a apelaciones. “Hay espacio para apelar las decisiones de los jueces de extranjeros a través de la Corte Superior de Assam, pero este tribunal está inundado con unas dos docenas de nuevos casos de inmigración ilegal cada semana”, se quejó el abogado Hafiz Rashid Ahmed Chaudhry.

Das, la mujer que buscaba la policía cuando arrestó a Mandal, fue declarada extranjera por primera vez en 1988. En junio de 2016 un juez de extranjeros aprobó la orden de arresto que condujo a la detención de Mandal.

La policía justificó el error porque había tres mujeres con nombres similares en la aldea de Mandal. “Tenían que seguir las órdenes del tribunal y encontrar a la persona”, explicó un alto oficial de una estación de policía cercana a la casa de Mandal.

Madhumala Das había muerto más de una década antes. La policía fronteriza no lo sabía.